I. Tres temas más relevantes sobre la clase del 23/10/2007
a. Implicaciones de un proyecto: al evaluar un proyecto, debemos tomar en cuenta sus diversas implicaciones. El tiempo es un factor a considerar, pues un proyecto puede ser rentable en un determinado momento pero en otro, puede que no lo sea. Además, es importante evaluar las capacidades para ejecutar el proyecto. Si no se cuenta con todas las capacidades requeridas, tendremos que desarrollarlas, contratarlas o si ninguna de estas opciones es factible, podría caducar el proyecto. Si decidimos contratar las capacidades, ello genera una gama de actividades de manejo de proveedores, evaluaciones, negociaciones, etc.
b. Administración de proyecto: para administrar un proyecto, es fundamental contar con personas capaces y un diseño adecuado, así como respetar el rito y el ritmo. Lo básico para un proyecto es que las personas que lo integran sean muy competentes y aptas para ello. El diseño del proyecto debe ser coherente, integrador y adecuado para cumplir los objetivos del proyecto. Asimismo, la administración del proyecto debe responder a los ritos, es decir, todas aquellas formalidades que permiten hacer más eficiente el proyecto (ej. forma de recepcionar un producto o de asignar recursos). Los ritmos también son esenciales de respetar, estos se refieren a horarios de trabajo, modalidades de pago de salario, períodos de evaluación, entre otros, que determinarán en gran medida el progreso del proyecto.
c. Actividades de un proyecto: dentro de las actividades relevantes de un proyecto se encuentran la capacitación, el control, el modelamiento de procesos, la configuración e instalación de equipos, la implementación de redes, el diseño de estrategias, la administración del cambio, entre otros. Lo relevante es que cada actividad se pueda medir, para poder ejercer un control adecuado. Si la actividad no se puede medir, hay que descomponerla en hitos que permitan describir la actividad de forma clara. Asimismo, por cada actividad debemos evaluar recursos requeridos, riesgos y posibles problemas y de este análisis se genera la Carta Gantt. Finalmente, es importante destacar que la suma de todas las actividades debe representar la totalidad del proyecto.
II. Análisis Comparativo de la Estrategia Digital de Chile versus la Estrategia Digital de Nueva Zelanda
La idea de hacer un benchmarking con otras estrategias digitales la considero muy conveniente y necesaria, ya que así es posible comparar las acciones de otros países más avanzados con lo que se está planteando llevar a cabo en Chile. De esta manera, se pueden implementar mejoras que permitan perfeccionar la Estrategia Digital chilena.
En el caso de la Estrategia Digital de Nueva Zelanda, se afirma que dicha estrategia guía y orienta las acciones del país, es decir, es la base para todo lo que se está desarrollando en esta nación, desde la asignación de presupuestos, iniciativas de crecimiento y desarrollo, planes de acción de entidades gubernamentales, estrategias de comunicación, salud, educación, etc. En Chile, la Estrategia Digital aún no cuenta con tales niveles de relevancia, lo que se refleja en la falta de asignación de recursos específicos, carencia de una autoridad totalmente responsable de impulsar la estrategia, falta de un plan de acciones concretas y falta de involucramiento de otras entidades gubernamentales.
Las líneas o ejes de la Estrategia en Nueva Zelanda están claramente definidas, estas son: Contenido, Conectividad y Confianza. En el caso de Chile, estas son Proyectos y Programas de Desarrollo Digital, Política Tecnológica para el Desarrollo Digital, Estrategia de Desarrollo de la Industria TI y Diseño Institucional. La Estrategia de Nueva Zelanda incluye planes específicos de acción por cada uno de estos ejes, que están sustentados por un presupuesto asignado, responsables y un tiempo determinado en que se debe cumplir cada acción. Ello transmite gran seguridad a la ciudadanía de que las metas propuestas realmente se llevarán a cabo. En el caso de Chile, la Estrategia Digital se ha limitado a describir los objetivos y metas a cumplir, pero no se han especificado aún planes de acción, presupuestos para su ejecución, equipos responsables ni tiempos en que se deben cumplir las metas.
Otro aspecto muy relacionado a la ejecución de los planes es la autoridad correspondiente encargada de impulsarlos. En Nueva Zelanda, existe un Ministerio de Tecnología de Información y un grupo ad-hoc de Ministros Digitales, que toman las decisiones respecto a la Estrategia. Estos son apoyados por un equipo directivo, donde participan los Ministros de otras instituciones del Estado. Cada actividad de la Estrategia Digital es responsabilidad de un determinado Ministerio, bajo la coordinación del Ministerio de TI. Se cuenta con orientación de un Grupo Asesor, que brinda retroalimentación sobre la Estrategia y con una Secretaría para el apoyo logístico de las actividades y procesos.
La estructura directiva en Nueva Zelanda permite dar continuidad a la digitalización y modernización del país, a través de un ente coordinador (Ministerio de TI) que cuenta con la autoridad necesaria y los recursos para impulsar la Estrategia Digital, y al involucrar al resto de Ministerios, se crea un compromiso de nación que trasciende en el tiempo. En Chile, no se cuenta con un Ministerio de Tecnología de Información, sino que se ha propuesto contar con un Comité de Ministros, presidido por el Ministro de Economía. A la vez, se contará con apoyo de un Consejo Internacional y de un Consejo Consultivo, integrado por distintas personalidades del país. Se contará con una secretaría ejecutiva encargada de la ejecución de las actividades de la Estrategia. Se aprecia así la gran diferencia en términos de estructura entre una estrategia y otra. En Chile no existe un ente permanente que pueda dar continuidad a la Estrategia, no existe dedicación exclusiva para impulsar la Estrategia Digital y tampoco se ha integrado de forma más activa a los Ministros de otras instituciones gubernamentales. Ello pone en peligro la sustentabilidad de la Estrategia Digital en el tiempo.
Otro aspecto relevante es el contenido que en Nueva Zelanda se está digitalizando. En la Estrategia de este país, se ha considerado integrar la cultura, por ejemplo, a través de la creación de un portal cultural y de la incorporación digital de las tradiciones Maori, pertenecientes al grupo minorista más grande del país. A la vez, se plantea incluir un stock de información científica, tecnológica y de investigación. En Chile, ni la cultura ni las investigaciones científicas han sido incluidas como parte de la Estrategia Digital. Por ende, sería muy adecuado considerar su incorporación, pues ello permitiría preservarlos en el tiempo y que a la vez sean de fácil acceso a la población.
En relación a la educación, en la Estrategia de Nueva Zelanda se hace mucho énfasis y se han concretizado acciones específicas para mejorar el aprendizaje y alfabetización en TI, no sólo entre los estudiantes sino también entre profesores, personal de empresas, adultos mayores, niños discapacitados y población en áreas rurales. En Chile, la educación también se menciona como una de las acciones a desarrollar, sin embargo, no hay tal nivel de énfasis, importancia o especificidad en su ejecución.
Por otra parte, en Nueva Zelanda se ha dado gran importancia a la seguridad y confianza, tomando en cuenta aspectos como la protección contra virus, ataques, spam, y a la vez, garantizando programas que protejan a los niños de información inapropiada. Sería muy adecuado que en Chile este aspecto sea incorporado a la Estrategia Digital, pues en la actualidad, no forma parte de la propuesta.
En relación a la conectividad, en Nueva Zelanda, se han establecido resultados claros que se deben obtener, por ejemplo, “lograr acceso a redes en 15 ciudades para el 2009”. Es decir, se aprecian metas muy objetivas, que facilitan su cumplimiento. En Chile, se menciona la conectividad como un aspecto fundamental a resolver, no obstante, no hay indicadores de control que permitan medir un avance en torno a este aspecto.
Es importante destacar que en la Estrategia de Nueva Zelanda, se han propuesto iniciativas trascendentes de innovación, que incluyen a sus principales actividades económicas, tales como la agricultura. Nueva Zelanda se caracteriza por ser el productor de leche más importante en el mundo y el gobierno se ha propuesto que la tecnología de información esté presente en las granjas, de tal manera que los productores puedan monitorear su ganado digitalmente, es decir, se aprecia un compromiso preciso para mejorar las actividades que sustentan la economía del país. En el caso de Chile, se menciona la incorporación de las TI en las industrias estrellas, tales como la minería, sin embargo, no se indica como se llevará a cabo dicha incorporación.
En el caso de la estrategia de gobierno digital, en Nueva Zelanda, hay líneas firmes de acción para transformar la arquitectura de datos y de comunicación del gobierno en una infraestructura digitalizada, indicando propuestas en las áreas de salud, educación, justicia, desarrollo social, impuestos y manejo de bases de datos. En la Estrategia de Chile, se plantea que “los servicios públicos se digitalizarán”, sin embargo, esta es una afirmación que queda muy ambigua y sin una base para su ejecución.
De esta manera, podemos concluir que Chile tiene aún un reto muy grande por delante para perfeccionar su Estrategia Digital, para lo cual se requerirá un plan de acción claro por cada objetivo planteado, recursos para su implementación, responsables y tiempo. También se plantea el desafío de mejorar la estructura de dirección para impulsar la Estrategia, de tal manera que se garantice la continuidad de esta. A la vez, hay un reto importante de mejorar los contenidos, conectividad, innovación, educación e iniciativas de gobierno digital. Para ello, sería útil, además de una revisión por parte del equipo creador de la Estrategia Digital, que se promoviera de manera más enfática la participación y retroalimentación ciudadana y empresarial, para que brinden sus recomendaciones y apreciaciones. Esta misma forma de retroalimentación se ha implementado en Nueva Zelanda, obteniendo un excelente feedback. Una vez recibida la opinión ciudadana, será fundamental que el gobierno le dé respuesta mediante una propuesta final de Estrategia Digital.